Ya tienes la mejor herramienta de todas... las yemas limpias
de los dedos
(si no
están limpias, ¡lávatelas! y si tienes manos ásperas, usa
crema hidratante
para las
manos de forma regular). Son difuminadores perfectos y
llegan a lugares
defíciles,
como alrededor de la nariz. Se suele usar el dedo anular
(ese que es el mas
largo ;-)
porque es más débil y en consecuencia más suave que los
demás.
Después vienen
las brochas y los pinceles. Son fundamentales, y
necesitaras varios
modelos, los
fundamentales son los siguientes:
Brocha para colorete: Redonda y esponjosa para evitar
las temidas rayas.
- Brocha para polvos: Brocha grande para cubrir la máxima
superficie.
- Pinceles para sombra de ojos: Pequeños, medianos y
grandes. Que sean
cuadrados y con cerdas de longitud mediana para mayor
control.
- Cepillo de cejas para peinar cejas rebeldes. Un cepillo
de dientes puede
igualmente servir.
- Horquillas para recoger el pelo mientras se aplica el
maquillaje, así no se
manchará ni estorbará.
- Pincel para labios.
- Pañuelos suaves de papel para corregir las
equivocaciones y para quitar
rímel
acumulado en el aplicador.
- Un sacapuntas para los lápices perfiladores.
- Esponjas. Una esponja triangular tiene la ventaja de
adaptarse
perfectamente
a los rincones, como el borde interior del párpado.
Aunque pueda parecer un desembolso algo fuerte, con los
debidos cuidados tanto
las brochas como los pinceles de calidad duran mucho
tiempo. Además, un aquí
tienes un pequeño truco: se encuentran pinceles y brochas
de muy buena
calidad en
establecimientos de bellas artes, y suelen ser más baratos
que los
profesionales de
maquillaje, sólo que sean de cerdas naturales. Mantenlos
limpios. Se lavan
al menos
una vez al mes con un champú suave, acariciando lo pelos en
una sola
dirección. Aclara bien con agua y déjalos secar horizontalmente para
que no pierdan
cerdas. Si
fuera necesario recorta ligeramente el borde y las cerdas
separadas, pero
recuerda
que no vuelven a crecer X-D así que no te pases.
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