La base de maquillaje es uno de los cosméticos que más contribuyen a tu buen aspecto. Es como el lienzo sobre el que pintar, además cubre imperfecciones, proporcionando un acabado liso y aterciopelado y ¡la protege frente al medio ambiente!
Por eso es un error pensar que darse maquillaje de fondo a diario es malo. Todo lo contrario. Es decir, si te aplicas polvos o colorete directamente sobre la crema hidratante, tu piel quedará a manchas y sólo conseguirás darte un aspecto descuidado.
Existen cuatro tipos principales de fondo:
- Líquido: Es el más popular y cómodo de usar.
- Crema: Espeso y más opaco, ofrece una cobertura
impecable. Recomendado
para pieles maduras o problemáticas.
- Hidratante coloreado: Es el más transparente de todos.
Al hidratar y
maquillar
a la vez es recomendable para gente con vida muy
activa o personas que no
necesiten mucha cobertura.
- Húmedo/seco: También llamados polvos de doble acabado,
son una
combinación de fondo y/o polvos. Es una buena
alternativa a los
líquidos a
base de agua para pieles grasas.
Tips para aplicar la base correctamente
1. Elige el tono que armonice con lo claro u oscuro de tu cutis: Y, dentro de esta gama, los que se adapten mejor al matiz de fondo de tu piel, que puede ser más bien rosada o tirando a amarilla.
Para ello, aplica tres o cuatro tonos que te parezcan los mejores a lo largo de la línea de tu mandíbula y escoger el que parezca haber desaparecido porque se ha difundido con la piel
2. Maquíllate con la luz adecuada.: Es fundamental para que el resultado sea favorecedor.
3. Aplica poca cantidad extendiendo bien y mezclando.
El objetivo es depositarlo sobre la piel, no arrastrarlo por ella. Si mueves la esponjita haciendo rayas, a la vez que lo aplicas en una zona, te lo llevas de la anterior. Mejor hazlo a suaves golpecitos y solo arrastra un poco al llegar a la linea del pelo, la mandíbula y en los contornos de nariz y ojos
Los 6 pecados capitales...de la base de maquillaje